Buitre negro (Aegypius monachus)

Aunque sus nidos más cercanos se encuentran a más de 50 km, en un pinar de Rascafría, raro es el día que no podemos ver un buitre negro por nuestros contornos. Su impresionante envergadura de casi tres metros y su oscura silueta le hacen inconfundible, a la vez que majestuoso.

Cuando está posado en el suelo, su considerable tamaño hace que se distinga claramente a lo lejos, dando la impresión de que hay alguien allí sentado.

Tiene el cuello más abrigado que el de su primo, el buitre leonado, llegando las plumas hasta la base de la cabeza.

Hace sus nidos en árboles y pone un único huevo a finales del invierno, que es cuidado por ambos padres.

Se alimenta de todo tipo de carroña y ocasionalmente de algún animal enfermo. Hoy en día, por nuestra zona, tiene que conformarse con cadáveres de conejos, liebres y en ocasiones de algún corzo. Antiguamente, lo hacía de las mulas y ovejas que se depositaban en los muladares.

 

Mariano Fernández

 

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